Brumas en el alma
Amagando seguir viva me recuesto en mi cama. Las cuatro de la mañana y el sueño parece haberse perdido entre mis pensamientos. Luces de móviles encendiéndose me distraen de mi ensoñación para acto seguido sumirme en la más absoluta de las desazones. Intento apuntar en un papel mental mis pensamientos, ir ordenándolos pacientemente y aclarar algo de todo esto. Imposible tarea. No consigo siquiera discernir los buenos de los malos pensamientos. Se mezclan en mi interior ideas absurdas con otras algo más coherentes, que irremediablemente pasan acto seguido a ser mis mayores temores. Y como por arte de magia esos temores se transforman en ideas absurdas, comenzando un ciclo sin fin. Mi mente quiere evitar el sufrimiento con formas poco acertadas.
Los recuerdos más vívidos desaparecen, dejando salir a la luz aquellos que estaban ocultos, intentando pasar inadvertidos en mi inconsciente. Sorprende el hecho de recordar cosas que creías olvidadas para siempre. Aunque sorprende aún más el momento en que siempre se recuerdan las cosas menos indicadas. ¿Aquí? ¿Ahora? Te preguntas sin cesar. Sí, en este mismo instante, en este momento de felicidad te asaltan las brumas de la tristeza, la apatía y la ensoñación más cruel. Y gimes rogando a todos los dioses que conoces de oídas que esas brumas estallen de una vez en la gran tormenta del siglo. Y ansías estar en medio y que te parta un rayo para sentir un dolor distinto al habitual. Y suceden los peores presagios: nada. Esa nada que te está comiendo por dentro, la misma nada que te está volviendo cruel y sarcástica. La misma nada de siempre, con su mirada vacía y su impasible semblante. Te preguntas qué hacer. Y resuelves seguir haciendo lo de siempre: nada. Y esas dos nadas luchan tan fieramente que lo único que consigues con el paso del tiempo es que se instalen en tu alma, a modo de okupas. Ya no crees en la justicia y dejas que te devoren viva.
Un día las brumas se despejan, coges aire y suspiras casi en un sueño sumida. Y es entonces cuando te das cuenta de que las nubes sólo han huido para mostrarte más oscuridad que antes, no para dejarte tranquila.






Ran Part 2 dijo
Es un tanto preocupante este escrito, pues sin duda los recuerdos en ocasiones traen dolor y oscuridad.
Espero que pronto obtengas nubes claras y te mando buena vibra.
P.D. Te agrego como amiga si gustas :)
18 Febrero 2008 | 06:15 PM