Un paseo entre la historia
Hace poco estuve en Granada. Con este tiempo fresco se puede disfrutar de sus encantos mucho más que si fuera en verano, que no hay quien pare en el sur. Y por supuesto, me di una vuelta por la Alhambra (dedia y de noche), el Albahicin, el Sacromonte... Ya había estado más veces alli, pero cada vez lo disfruto más. Paseando el segundo día por la Alhambra, me quedé de nuevo pensando en cómo sería la vida de aquella época. Si la gente que vivía en esa ciudad llamada Alhambra (que de aquellas era una ciudad) serían felices. O si por el contrario tendrían mil preocupaciones. Vemos sus jardines y palacios como una maravilla universal, pensamos que si viviéramos alli, seríamos muy felices y aprovecharíamos al máximo esa oportunidad que se nos da de vivir en un entorno tan increible. Pero no dejo de preguntarme si esa gente que lo habitaba antaño, lo disfrutaría, o por el contrario lo verían como un modo de vida normal.
Pensemos un momento en nosotros. Vivimos en ciudades estupendas, con miles de adelantos tecnológicos, algunos hasta en casas increiblemente modernas con una arquitectura digna de envidiar. Y vivimos así sin dar importancia a lo que tenemos, por el simple hecho de que ya hemos nacido aqui y creemos que es lo normal. Y yo me pregunto qué estará pensando esa gente que no vive como nosotros, esos que no pueden comer durante días. aquellas personas que no tienen un techo donde vivir. Creo que pensarían que tenemos muchisima suerte, y que si ellos pudieran vvir como nosotros, lo agradecerían cada segundo del día. Pensarán que somos las personas más felices del universo. Y nada más lejos de la realidad...
Paseando por la Alhambra me imaginé de repente en esa época. En ese ir y venir de sirvientes al servicio de los sultanes y demás familias ricas. Y vi de refilón su vida, por unos instantes. Una vida completamente normal, con sus dificultades, sus preocupaciones y su malestar en la vida. Pude ver una chiquilla de unos 17 años más o menos, correr a esconderse a unos jardines donde se ocultaba su amor, un jardinero pobre que sabe que nunca podrá vivir junto a su amada. Vi un hombre avejentado, seguido de varios hombres más que le aconsejaban cosas acerca de unos herejes que decían que les iban a atacar. Pude ver una mujer bien arreglada, con sus joyas y su vestido carisimo de sedas de colores, cómo flirteaba con su sirviente, y cómo al alejarse éste, el rostro de esa mujer reflejaba una vida ajada y solitaria entre esas paredes de su gran palacio. En definitiva, vi a toda esa gente a mi alrededor, vi que su vida no era muy diferente a la mia, y pude comprobar cómo el lugar donde vivas no te hará nunca más feliz si tú no luchas porqu asi sea.








unasenderista dijo
A veces cuando paseas por un lugar plagado de historia, parte de esa historia vivida puede sentirse, muy buen post y gracias por tu visita, quería hacer un pequeño homenaje, saludos
8 Marzo 2008 | 04:53 PM