Esta es una carta para tí, sí, tú que nunca llegarás a leerla. Es un canto al pasado, a ése tuyo y mío, al que habíamos formado juntos, al que ya nos habíamos acostumbrado.

Pero con el amor no basta. Te quise, es cierto, y sé que tú también a mí. Pero mi alma me dice que no, que esto acabó. Soy muy mala para las despedidas... Por eso intento convencerme a mí misma de que es un hasta luego, que nunca se sabe y demás frases hechas. Pero no, mi alma sigue diciéndome que no, que todo terminó.

Nuestro amor acabó, de la misma manera que surgió hace ya más de un año. En realidad fue poco tiempo pero intenso. Lo suficiente como para darnos cuenta de que en realidad íbamos por caminos distintos. Y un amor que no camina al mismo tiempo, no es amor al fin y al cabo.

Hasta luego te digo, como te dije hace días. Sé que es un adiós en el amor, pero quiero creer que es un hola en amistad, difícil pero no me rindo. Hasta luego entonces, hasta que tú me permitas volver a saludar.