Hace unos días se han dado las notas finales de Bachillerato, para los alumnos que tienen que hacer selectividad este año. En todos los institutos ha habido sorpresas y no tantas sorpresas. Ya sabemos que en cuestión de suspensos, nadie está contento...

Pero conozco a un chico al que le ha pasado algo cuanto menos asombroso. Os pondré en situación. Es un buen chico, respetuoso con todos los profesores, delegado de su curso, no suele salir mucho de fiesta, sino que prefiere a veces quedarse a leer un buen libro en casa o quedar tranquilamente con los amigos. Cierto es que lo de empollón no va con él, pero tampoco es mal estudiante.

Pues bien, este chico estaba esperando las notas finales como agua de mayo para empezar a preparar la selectividad. Ya se había comprado varios libros de preparación, aparte de tener pensado ir la semana siguiente al instituto a las clases de preparación que dan por tan sólo una semana, pero algo es algo...

El jueves pasado por la tarde sacaron por fin las notas. Él estaba nervioso porque quería tener una buena nota media para no ir pillado en selectividad. Sólo dudaba de la nota de una asignatura, la de Geografía, que se le había atravesado durante todo el curso. Tiene la típica profesora que les manda subrayar lo que ella cree que es importante y si en el examen escriben algo más (efectivamente, algo más, no menos) no les da la pregunta como válida. Así que no sabía muy bien si llegaría al seis, con lo cual le bajaría la nota media por desgracia. Y cuál fue su sorpresa cuando al ver el listado de gente, ve que la nota que la profesora de Geografía le ha puesto es un tres.

El chico al día siguiente llega al instituto a las 8 de la mañana, para hablar con todo el que pueda y saber qué ha sucedido, ya que en el resto de asignaturas tiene ochos y sietes. Sólo ha sacado un seis y un cinco. Solamente le ha quedado ésa y por supuesto no puede presentarse ahora en Junio a selectividad, con lo cual la carrera que él quiere hacer, que es una doble titulación en Madrid, no va a tener plazas ya, puesto que son muy limitadas y en Junio le ha dicho esa universidad que se llenan las plazas por completo.

Comienza hablando con el orientador del colegio, el psicólogo, ya que está muy nervioso y prefiere calmarse antes de hablar con el resto de la gente. El orientador le dice que esta profesora es así, y que no sabe si podrá hacer algo. Acto seguido habla con un par de profesores que le paran en mitad del pasillo y con una cara que lo decía todo (yo estuve presente con mi hermana, que va a su clase) le iban diciendo: "ya sabemos lo de la de geografía, hijo, lo sentimos un montón...". Más tarde habla con la jefa de estudios, la cual hasta le dice que solamente vaya a hablar él con la profesora, que a su madre ni se la ocurra aparecer, porque conoce muy bien a la profesora y no la gusta que nadie la moleste, y que de todas formas él cuando vaya, que vaya con la cabeza gacha, para no ofenderla y que no le eche, en otras palabras. Por fin después de tres horas, llega la profesora al instituto y consigue hablar con ella. La pide el examen, pero en ninguna de las diez preguntas del examen final pone una puntuación, solo ve palabras como "incompleto" en alguna parte, y un tres final, pero no se sabe de dónde ha sacado esa nota. Le dice que ella considera que el examen no está para aprobar, y por más que él la dice que por favor le diga qué es lo que tiene mal en el examen, ella no suelta prenda. Se limita a decir que durante el curso iba mal en geografía y que ahora el examen no lo considera digno de aprobar (literal). Y que si quiere, que recurra el examen, pero que no piensa que lo vaya a aprobar tampoco (los que lo corregirían son de su mismo departamento......)

El chico ya sale de allí llorando. Vuelven a pasar profesores, vuelve el orientador, y oigo decir a un par de ellos que ellos estuvieron en la reunión del dia anterior debatiendo sobre sus notas, y por más que la dijeron, no hubo manera de que cambiara de opinión. Sin embargo, es al único al que le han dejado con una asignatura, para más inri optativa, es decir, con muy poco peso para selectividad, y que encima de todo no va a volver a tocar porque lo que quiere estudiar él, no tiene que ver con eso. A la profesora la ha explicado su caso, la ha dicho lo de la universidad de Madrid, la ha contado su vida en verso. Aún así, y sabiendo que está cortando un futuro a alguien, la profesora dice que no ve el examen para aprobar.

Fue hasta al director, el cual dijo que era muy profesional esa profesora, y que si le habia puesto esa nota, sería porque encima tenía menos aún. Como opinión personal he de decir que si hubiera tenido menos, se la hubiera puesto, ya que no le iba a hacer media ahora con nada como para subirle nada, no le iba a importar ver un uno en vez de un tres.... sin embargo creo que con un cuatro, la hubiera sido más dificil haberle suspendido delante de sus compañeros de trabajo y delante del director, quedándole sólo esa asignatura.

Después de verle deambular como alma en pena por todo el instituto hasta las dos de la tarde, y de oir comentarios por todo el instituto sobre lo "buena profesora" (muy entre commillas por supuesto) que era y demás, llegué a una conclusión. Y es que una cosa es ser justa, pero otra cosa es ser persona. Y esta profesora no lo era. No creo que yo hubiera sido capaz de no subirle un punto (en un examen que le corrigió de forma totalmente subjetiva, sin ninguna puntuación en todo el examen, casi se podría decir que a voleo...) y saber que por mi culpa este chico no iba a poder hacer la profesión que él quería.

Más tarde me enteré de que esta profesora se va de este instituto al año que viene. También pude oir el "buen concepto" que tienen todos los otros profesores (porque la verdad es que sobre lo que opinan los alumnos ya ni entro a comentar!) de ella (la frase más amable que he oido decir es, con perdón, "qué esperabas, si es una hija de...."), y eso de un profesor, que son los que más se tapan entre ellos. Pero después de comprobar el sistema educativo tan de cerca, de ver la falta de personalización que hay y lo poco personas que son algunos, creo que esto no se puede llamar educación. Hay quien se podría limitar a dejar un libro a los alumnos y después decirles que lo recitaran entero. Pero sigo pensando que esto no es educación. La educación es saber tratar también con la gente a la que intentas enseñar, saber sus dificultades, intentar solucionar los problemas que tienen con las asignaturas, hacerles ver lo práctico de cada tema en concreto... no sé, enseñarles al fin y al cabo, no mandarles repetir como cotorras algo que, obviamente por el sistema de estudio que se les obliga, olvidarán justo después del examen.

La mayoría de los chicos de hoy en día están desmotivados, se dan a vicios varios para intentar llenar su mente y olvidar sus inquietudes. No comprenden para qué les sirve estudiar, y es que nadie se lo explica. Creen que simplemente hay que rellenar folios en los exámenes. Y luego queremos que llegue la reforma universitaria europea.... primero reformemos a estos profesores, dejémosles en el lugar en el que deberían estar, y no es precisamente en la enseñanza, sino en una pajarería llena de loros que reciten todo lo que ellos les digan. Pero todo llegará. Todo llegará.