¿Sabes apreciar el momento?
Un quince de julio, 40 grados a la sombra, y tú en el coche familiar, con las ventanillas bajadas, camino a Castellón y sin aire acondicionado, que de aquellas ni siquiera existía.
Suena "Un ramito de violetas", odias esas canciones que tus padres te obligan a escuchar durante todo el camino. Estás asqueada, tenías que haberte quedado en casa, con tu música, tu ventilador, tu tele, tu cama, tu teléfono..... pero no, tienes que ir a un camping a quién sabe dónde, a pasar calor y a estar sin tus amigos. A comer en platos de plástico, tener que madrugar para ir a la playa y mientras llegas y no, estar ahi aguantando las colas en ese horno de carretera de pueblucho hasta llegar a la playa más cercana.
Llegas al camping y sigue la música para abuelos... "mediterráneo" de un tal Serrat. Por dios, ¿pero mis padres nunca tuvieron gusto musical? saco mi cassette, pongo la cinta del Ibiza Mix y suena "El tiburón". ¡Esto sí que es música! Por fin un rato libre. Como vamos a una caravana y no hay nada que hacer, me voy a dar una vuelta por el camping, a ver si hay por lo menos algún chico guapo... Y nada, todos enanos. Ninguno como mi Quique.... ainsssssss! qué duro es el amor! llevábamos ya semana y media saliendo cuando me he tenido que venir a la otra punta del pais, y ahora Arantxa estará aprovechando mi ausencia. Sé que Quique y yo ya tenemos una relación sólida, pero...
Mis padres llamándome a cenar y a que recoja mis cosas. Bueno, ¡encima! me traen aqui y tengo que hacer como si estoy en casa pero sin estarlo.... pues la maleta ya se puede quedar como está hasta que nos vayamos.
Pronto a la cama, porque mis padres se empeñan en hacer un concurso de leer libros, qué chorradas, perder el tiempo en leer un montón de libros para nada. Si por lo menos me hubiera traido una Super Pop... Leonardo Di Caprio salía guapísimo en la última película, Titanic. ¡Qué romántico! Ya podia Quique morirse por mi, que como esté haciendo el bobo con Arantxa, la que le mato soy yo.
Así se suceden los días, unos tras otros, con mi madre diciéndome que haga el cuaderno de vacaciones todas las mañanas, pasando calor en la playa, teniendo que cambiarme de ropa cada dos por tres (la mierda de arena se cuela por todos los sitios), y encima no me gusta el lugar, odio la comida, la gente es asquerosa y borde, no hay chicos guapos, se me ha acabado el dinero para llamar por teléfono a mis amigas y no me quedan sellos para enviar más cartas, que ya llevo quince en tres días. ¡Y se me ha olvidado mi top favorito! ¡normal que no haya ligado ya! Mis padres empeñados en pensar que son las mejores vacaciones de nuestras vidas. No sé para qué se empeñan, siempre piensan eso y nunca me divierto...
Y resulta que al cabo de unos años recuerdas esas vacaciones como de lo mejor de tu vida, con un cariño especial, todavía puedes aspirar aquel aroma del camping a recién regada la hierba de tu parcela, echas de menos "un ramito de violetas" y "mediterráneo" se ha convertido en tu canción favorita, porque precisamente te recuerda a esa época. Pasan los años y sigues manteniendo el contacto con esa amiga que tus padres te obligaron a hablar con ella porque tú te negabas rotundamente a hablar con nadie que no fueran tus amigas de siempre. Ese Quique al dia siguiente de volver de vacaciones ya ni te acordabas de él, lo mismo que de tu amiga Arantxa. Extrañas ese coche con las ventanillas bajadas y la ausencia del aire acondicionado. Esos largos viajes nocturnos de vacaciones, a veces todavía coges el coche por la noche para relajarte, porque te recuerda a esos años. Pasas por delante de los cuadernos de vacaciones y te dan ganas de coger uno y volver a hacerlos, recortando todas las esquinitas. Ya no mandas cartas, sino emails, y añoras la emoción de recibirlas. En tu móvil no dejan de sonar mensajes o llamadas, pero casi nunca son para darte las gratas noticias de antaño cuando bajabas a la cabina a hablar. Todavía te acuerdas de ese helado de leche merengada que tanto te gustó, ya te has olvidado de esas camisetas con las que enseñabas el ombligo, tienes ejemplares de la Super Pop guardados de recuerdo, ahora eres tú la que haces concursos con tus padres para ver quién lee más libros. La maleta al final tuviste que deshacerla de todos modos, con lo fácil que hubiera sido hacerlo de buenas y con buen rollo con tu madre. Ahora tienes la manía de llegar a algún sitio y antes ni siquiera de ir al baño, deshaces tu maleta enseguida. El Ibiza Mix, el Caribe Mix, y todas esas cintas las tienes en una cajita guardada, avergonzándote de que esa música sin sentido te haya gustado en una época de tu vida en vez de apreciar más a Serrat.
Y, ¡qué narices! que echas de menos sobremanera irte de vacaciones con tus padres, con lo cual una vez al año les pides que os vayáis por ahi. Por lo menos no te dicen: "ahora si eh? pues nosotros ya no queremos!" que es lo que tendrían que hacer. Y durante unos días vuelves a sentir esa felicidad de saber que tienes toda la vida por delante, que nada malo puede pasar, que el tiempo se detiene siempre en la misma época del año.
¡Pero qué tontos nos volvemos en la adolescencia y cuánto echamos todo eso de menos cuando crecemos...!











fenicia dijo
Como me identifico contigo,en lo pavas que somos en determinadas edades que parece que nos estorban nuestros padres y sus cosas nos resultan aburridas...y que daria yo por oir a Antonio Machin y mi madre tatareando "dos gardenias" o por escuchar el teclear de mi padre en su olivetti...
Que gracia me ha hecho lo del camping con todos los dhicos enanos
kisses
3 Julio 2008 | 06:21 PM