Mini continuación de la historia de Laura
¿Os acordáis de Laura? ¿La chica del verano a quien le pasaban cosas desastrosas? ¿Que tenía un jefe que estaba buenisimo y unas amigas metomentodo, y un loro que se llamaba Ra? Pues bien, después de un tiempo sin saber de ella, ha vuelto, jejejeje. Os dejo aquí la continuación de la historia. Un besazo a todos!!!
Susana y Mónica me había preparado una encerrona. No las bastaba con el suplicio de las fotos de sus vacaciones, que ahora teníamos que ir con Miguel y sus amigos (¿quiénes?) el viernes, es decir, hoy mismo, a tomar algo por ahí. Pero vamos a ver, ¿yo qué fui en una vida pasada? ¿asesina en serie?
Pongo la cena a Ra, mientras élm e lo agradece con un sonido parecido al "gracias" pero de un francés. Y mientras le pongo comida, me acuerdo que no he llamado ni me he pasado por la tienda de César... ¡Mierda, Ra! ¡Eso es un dedo! Joder... me chupo el dedo mientras me voy vistiendo a toda prisa. Y ahora encima se me hincha el dedo, fantástico, hoy seré la chica del dedo hinchado. Mónica y Susana me llevan llamando cinco veces cada una. Todavía estoy enfadada. Pensé no quedar al final, pero al fin y al cabo es mi jefe, y tampoco quiero que se lo tome a mal... por otra parte, me da miedo pensar en lo que pueden hacer estas dos si las dejo solas...Con lo cual he tenido que calzarme mis vaqueros unas botas de punta redonda y mi camisa verde. Esperemos que hoy Miguel haya quedado con Sandra y tenga que irse pronto... dios mío, pero cómo intento engañarme a mi misma! Sé perfectamente que no aguanto a Sandrita, que si hoy no sale, yo encantada. Pero habrá que ser educadas y preguntar por la muy estúpida... Pero, ¿Cómo Miguel puede estar con una chica así? Bueno, él es un tanto prepotente, así que le cae al pelo! Y punto!
Por fin acabo de arreglarme, me despido de Ra y me voy camino del bar en el que hemos quedado. Cuando llego, Mónica y Susana ya están entablando amistad con los amigos de Miguel. Se me acercan corriendo cuando me ven, con sus copas ya en las manos.
- No te lo vas a creer! - me dice emocionada Susana. Del entusiasmo, derrama la mitad de la copa sobre mi pantalón. Bueno! Ya empezó la noche.
- ¿Qué es lo que no me voy a creer, Susi? - la digo distraída mientras me limpio un poco el pantalón y miro a mi alrededor buscando a Miguel.
- Los amigos de Miguel - adelanta Mónica, cuidando de que su copa se mantenga alejada de mi camisa - que son majísimos!!
- Por cierto... ¿ya habéis ahuyentado a Miguel? - No le veo por ningún sitio, a saber si le han tirado por encima ya dos copas estas dos...
- Ah! Miguel marchó hace un rato, no sé qué andaba diciendo de su novia, un poco repipi por cierto... - dijo Susana como de pasada.
- ¿Repipi? ¿Ha estado aquí?
- Si, vino al rato de estar aquí todos. Un poco pesada, que por qué tenía que salir de fiesta sin ella! Será tonta... - y acto seguido se reunió con los amigos de Miguel.
Perfecto, la noche maravillosa. Mónica con uno, Susana con otro y yo a dos bandas entre una copa de cacique y otra de arehucas. La música a tope, me viene gente a hablar y entre el pestazo a alcohol, a humo y que no oigo nada, estoy destinada a no socializar. Y de repente, noto que alguien me da un toque en la espalda. Me doy la vuelta desganada y entonces veo a César sonriente detrás de mi. No soy capaz de escuchar lo que me dice, sólo alcanzo a mirarle a los ojos y a esa sonrisa que tiene mientras me habla de vete tú a saber qué. Sin querer, me doy cuenta que yo también estoy sonriendo, y eso debe de haber atraido la atención de mis amigas, porque están hablando entre ellas mientras me miran. Esperemos que por lo menos no vengan a cotillear en mis narices!
Pero al cabo de unos segundos entiendo por qué estaban tan alteradas. Miguel. Acaba de entrar cabizbajo, ha pasado por mi lado, ha visto que estaba con César, se ha ido directo a los amigos mientras veo que mis amigas pegan la oreja a lo que dicen. Luego se me acerca Miguel y medio sonriendo me dice al oido:
- ¿Qué tal la noche? Veo que entretenida...
- Bueno, se hace lo que se puede... ¿y tú? pensé que te habías ido con Sandrit.... Sandra.
- Ya - y se puso serio. - Acabamos de discutir y he roto el compromiso. - Yo me quedo sin saber qué decir, con la boca abierta, no acierto a pronunciar ni una sola palabra de esas que suelen utilizar los humanos para comunicarse. Creo que un "y eso?" hubiera valido. Él hizo un gesto de resignación y se despidió, yéndose hacia la puerta.
César me miraba inquisitivo. Mis amigas detrás las oía hablar con sus amigos sobre el tema mientras veían cómo se iba Miguel. Y yo, ahí parada, en la barra de aquel bar, con César a mi lado y mi cerebro medio etílico a estas horas. Pero Miguel... de todas formas es un imbécil! ahora que le vaya Sandrita a consolar! Ah.... no.... vaya.... que lo han dejado! Pues qué pena me da... Eran tan para cual. Aunque no sé... tampoco era plan de dejarle que se fuera así, que seguro que está fatal el pobre... Pero César... estaba ahí conmigo, hablándome de vete tú a saber qué. Y Miguel...
Dios! esto de decidirse tendría que poder hacerse con algún tipo de máquina! ¿Los inventores que están de crisis?





Yssys27 R dijo
El tema promete, es buenísimo, ahora nos quedamos con más intriga, a ver que pasa entre Laura y Miguel o Laura y Cesar. Tendremos que conocer más a cada uno de ellos para saber con quien se quedará Laura. Ninguno se dió cuenta del dedito de Laura. Veremosa que pasa al volver al trabajo Laura, ya no hay problema (de momento) con Sandra, el se fue triste ¿no? bueno pues a esperar para saber como sigue esta historia y las ocurrencias de Susi y Mónica. Un abrazo.
10 Febrero 2009 | 02:57 PM